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Carroñeros del ´70 asedian Humaitá

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Después de siglo y medio de acorralamiento sin piedad por fuerzas aliadas, durante la “Guerra Grande” o “Guerra Guazú”, las “fortalezas” y campos de batalla de la Campaña de Humaitá enfrentan hoy un nuevo asedio: uno moderno, tecnológico y crematístico.

El bombardeo a sitios históricos existentes en el Departamento de Ñeembucú es realizado a través de ondas electromagnéticas y proviene de bobinas de “Buscadores de Tesoros” (plata yvyguy) que las empuñan como viejos fusiles a chispa con los que raspan la tierra buscando pistas de los caminos de sangre que dejó el fantasma del fugitivo y escurridizo Mariscal Francisco Solano López.

MUSEO MUNICIPAL

Entrevista a Vicente García, guía turístico de Paso de Patria, donde se asentó el que fuera el cuartel general de las fuerzas paraguayas al inicio de la contienda contra la “Triple Alianza”.

El gestor cultural denunció que hoy, los campos de guerra del cuadrilatero de Humaitá están siendo invadidos por “Carroñeros del ’70”, buscadores de trofeos históricos con bobinas electromagnéticas para su reventa en el mercado negro de reliquias históricas.

Los sables y las monedas (libras esterlinas) son lo que más buscan los “Cazadores de Tesoro” o “Plata Yvyguy”.

Esto fue denunciado por Vicente García, guía turístico del Museo Municipal “Mariscal López” de Paso de Patria, ciudad a 430 kilómetros de Asunción donde se asentó el que fuera el cuartel general de las fuerzas paraguayas al inicio de la contienda.

El espacio es uno de los más ricos del Paraguay en elementos y documentos relacionados con la Guerra de la Triple Alianza. El viejo “Cuartel de López” fue una construcción anterior al conflicto bélico que se convirtió en base militar en 1855. Fue destruida y abandonada en julio de 1868, después de un implacable bombardeo que lo dejó en ruinas y a su entorno granjero.

NUEVA INVASIÓN

“Tenemos una invasión de detectoristas”, comenzó diciendo García quien relató que los cazadores de recuerdos se agruparon y formaron una Comisión que se presentó como tal a la Gobernación y Junta Departamental para hacerse de documentación para operar en la zona. Nosotros –indicó como gestor cultural municipal- “le invalidamos, porque lo que hacen es un mal para nosotros; vienen y se llevan nuestros trofeos de guerra para venderlos en el mercado negro porque no crean nada de museos”.

A continuación, relató el nivel de audacia y atrevimiento de los “Busca-Tesoros”. Tenemos el caso, relató, de un muchacho en Argentina. Como él no está, entraron de noche a su propiedad (para llenarla de agujeros). “El propio Intendente fue a desalojarlos; ahora mismo en ese tipo de tema estamos. Se está poniendo mano (para frenar) a estos delincuentes de la noche”, aseveró.

¿QUÉ BUSCAN?

Lo más valioso para los “carroñeros de la Guerra del 70” son espadas y monedas, algunas escasas libras esterlinas que a veces se encuentran por la zona. “Cada objeto que ellos sacan (los detectoristas) ya saben cuánto cuesta; entonces, ellos, los venden y para eso lo que nos invaden”, remarcó el historiador lopizta.

El acervo cultural del “Museo Mariscal López” fue montado y constituido con mucha paciencia por García y su familia recuperando objetos de diversos frentes de batalla registradas como Estero Bellaco, Boquerón del Sauce, monumento a Pallejas, el cuartel Gral. de Paso Pucú, el Hospital de Sangre y el cementerio de Paso Pucú, Laguna Méndez, Laguna Chi-Chi, Batalla de Acayazá, Monumento Las Residentas, Capilla San Francisco Solano, entre otros.

El Museo Municipal “Mariscal López” de Paso de Patria está a 430 kilómetros de Asunción.

Fue el centro de operaciones de las fuerzas paraguayas en la tercera fase de la Guerra que ya se desarrolló netamente en suelo paraguayo, después de las fracasadas incursiones ofensivas durante las campañas de Rio Grande (Brasil) y Corrientes (Argentina).

El Museo es uno de los más ricos del Paraguay en elementos y documentos relacionados con la Guerra de la Triple Alianza.

El local se asienta en el viejo “Cuartel de López”, una construcción anterior al conflicto bélico que se convirtió en base militar en 1855.

Humaita fue destruida y abandonada en julio de 1868, después de un implacable bombardeo que la deja en ruinas y a su entorno granjero.

DESDE 2004

El museo funciona hace ya dieciocho años, desde 2004. Contiene en su interior una gran cantidad de sables, fusiles a chispa, balas de cañones (huecas o macizas), uniformes, artículos de cuero y cuadros que recrean el ambiente de batalla registrado en la región.

El cuartel es incluido en rutas de turismo histórico como el que regularmente realiza la agencia de viajes “Kandire” con sus denominados “safaris culturales” por Ñeembucú. Este incluye recorridos por sitios históricos de Pilar y Paso de Patria, así como la degustación de encantos gastronómicos como el “Estofado de Novia”, ancestral plato familiar que identifica a Humaitá.

FUENTE: www.munipy.com.py

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